Para realizar un adecuado control en Gestión Integrada de Plagas (GIP) en el cultivo de maíz, cada año durante el desarrollo del cultivo, realizamos un seguimiento de las principales plagas del mismo, los denominados taladros del maíz.
Los taladros del maíz, en el estado adulto son unas polillas que depositan en las plantas sus huevos y cuando eclosionan, sus larvas causan daños y disminución de la producción del cultivo.
- Si la planta está pequeña se meten dentro del tallo llegando a secarla porque impiden el paso de la savia por los capilares.
- Cuando se han formado las mazorcas, los huevos los ponen en las fibras de las mismas y cuando nace la larva realiza un orificio hacia el interior de la mazorca disminuyendo la producción e incluso llegando a secarla o impedir que se llene el grano, pudiendo llegar reducir la cosecha por completo.
Para el seguimiento de las polillas (estado adulto) se colocan unas trampas con feromonas para el monitoreo de la plaga, así podemos observar cómo va evolucionando la plaga a lo largo del ciclo del cultivo y realizar los tratamientos insecticidas cuando son considerados como necesarios.
Los seguimientos lo realizamos en parcelas (CAMPO A , CAMPO B, …), cada una de ellas situadas en parajes diferentes. En las mismas monitorizamos Sesamia nonagrioides, Ostrinia nubilalis y Helicocerpa zea.
Las trampas se localizan a la misma altura que el cultivo o un poco superior y se van moviendo conforme el cultivo aumenta su tamaño. También se ha evitado colocarlas colindantes con otra parcela de maíz para evitar que el monitoreo se viera afectado por las plagas vecinas.